Un país de misterios y leyendas con el que todo viajero sueña… las exóticas y lejanas tierras de oriente de la antigua India. Pero también es un país moderno y bullicioso, la enérgica y caótica India. Y entre ambos extremos encontramos una inmensa riqueza de maravillas sin igual: el encanto de una civilización dorada que sigue vivita y coleando después de siglos y siglos, presente en cada rincón, cuando doblas la esquina de un fuerte; cuando escuchas la dulce melodía de una flauta en las místicas montañas del norte y ritmo grave de un sitar en un concierto fascinante; cuando percibes el cautivador sonido de las campanas de un templo que suenan alto y claro sobre el ruido de la oración cotidiana; cuando deambulas por los monumentos cuajados de piedras preciosas, a la intemperie pero aún hoy espléndidos; cuando te abandonas al sonido de una música relajante mientras recibes masaje a manos de un vigoroso, aunque suave, experto en medicina ayurvédica.
Lo más impresionante es que la India nunca deja de sorprenderte y despertar tus sentidos. No es un país para los tímidos y débiles. Impredecible y ruidoso, espiritual y pacífico, argumentativo y complejo, inteligente y emotivo… un país que ha visto y acogido numerosas cultura invasoras y colonizadoras y ha sido capaz de alcanzar una democracia caótica pero representativa, con una economía floreciente y eminentemente independiente que tiene cabida tanto para el vagabundo sin techo como para las marcas de súper lujo de los centros comerciales. El comercio juega mano a mano con la creatividad y el patrimonio y los oficios ancestrales incluyen y aceptan abiertamente los cambios ultramodernos y la frenética evolución de las nuevas tecnologías, ideas y formas de pensar.
India ofrece la magnífica variedad de un vasto paisaje que se extiende de las místicas cumbres del Himalaya a la cálida quietud de los manglares de Kerala; de las misteriosas profundidades del delta de Sundarbans a los brillantes colores de los desiertos de Kutch. Un viaje en la India le lleva de las inmensas y bulliciosas ciudades a los olvidados pueblecillos de casitas de adobe que rodean los magníficos monumentos de los que un tiempo fueron poderosos imperios.
Un viaje a la India esta hecho de los que se hacen las novelas de viajes y aventuras. No es solo el lugar y las visitas lo que disfrutan los viajeros, sino también los festivales y celebraciones, el arte y la artesanía, la gente y la gastronomía y, por supuesto, las compras. Eso sin contar la amabilidad, hospitalidad y generosidad que distingue al pueblo indio.
Descubra un poco más sobre este enorme subcontinente: los destinos turísticos más importantes del norte, sur, este y oeste de este indescriptible e indescifrable país. En las siguientes páginas le ofrecemos información al respecto.