Considerada durante siglos una tierra tan mística e inaccesible como el Shangri-La de Hilton, este pintoresco país encerrado entre valles y montañas ha atraído a infinidad de viajeros durante las últimas décadas. Desde los hedonistas defensores del “flower power” de los años 60 a los exploradores más aventureros, Nepal ha respondido siempre a las necesidades de sus visitantes con un estilo auténtico y genuino.
El que durante mucho tiempo fue el único reino hindú del planeta, fue declarado un país secular por el Parlamente nepalí en 2006. Las dos religiones mayoritarias son el Hinduismo y el Budismo, que han coexistido en paz y armonía desde tiempos inmemoriales. De hecho, muchos templos hindúes se encuentran dentro del mismo recinto que los santuarios budistas. Intrigante, alegre, divertido, espiritual y devoto, el pueblo nepalí vive la vida al máximo, con fiestas y celebraciones que impregnan cada aspecto de su vida cotidiana. Durante siglos han acogido a los extranjeros en su seno con tanta hospitalidad que muchos nunca se fueron y prueba de ello son restaurantes como Breakfast y Chez Caroline en Katmandú. El espíritu libre de los hippies dejó su propia huella en la ciudad, una calle que llamaron Freak Street. Katmandú se sitúa en un valle lleno de templos históricos, templos, santuarios y pagogas. Es una ciudad efervescente llena de hoteles, bares y restaurantes adaptados a todos los bolsillos.
El país limita por el norte con la cordillera del Himalaya y por el sur con las llanuras de la meseta Indo-Ganética. El Everest, el pico más alto del Himalaya y del mundo se encuentra en Nepal y ejerce una atracción magnética sobre alpinistas de altura y turistas por igual. Una viaje al campamento base del Everest es una visita obligada en cualquier itinerario de viaje. Los vuelos de montaña ofrecen la posibilidad de disfrutar de unas vistas impresionantes de las cumbres heladas del Himalaya. Es el lugar ideal para los adictos a la adrenalina, ¡326 picos para elegir! El paisaje ofrece un panorama caleidoscópico de verdes arrozales, densos bosques, frondosas praderas y ríos cristalinos. En cuanto al turismo de aventura, ofrece un amplísimo abanico desde el senderismo y alpinismo al rafting en aguas bravas, piragüismo, safaris, pesca, puenting y vuelo en parapente.
Asimismo existen emocionantes rutas naturales por los numeroso parques naturales y reservas de Nepal. El Royal Chitwan Park es el mejor lugar para ver elefantes, tigres, leopardos, rinocerontes, perezosos y más de 35º especies de aves. La rica fauna y flora del país permanece aún hoy en día relativamente virgen.
Más allá de Katmandú puede visitar fácilmente ciudades más pequeñas pero igualmente espectaculares. La belleza natural de Pokhara y Dhulikhel se complemente con las vistas de los amaneceres y atardeceres más increíbles. Bhaktapur es un lugar especialmente importante para los budistas por sus antiquísimos templos construidos en estilo medieval.
Nepal se encuentra sin duda en la lista de los “50 lugares que visitar antes de morir”.

Homenaje sagrado

El templo Pashupatinath de Nepal está considerado como el más sagrado dedicado al dios Shiva y se remonta al siglo 400 dC, por lo que a él llegan peregrinos de todo el mundo.
Katmandú se sitúa en un valle lleno de templos históricos, templos, santuarios y pagogas. Es una ciudad efervescente llena de hoteles, bares y restaurantes adaptados a todos los bolsillos.
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